Código de barras
Un código de barras es la representación gráfica de un número que identifica a un producto. El estándar minorista más común es el EAN-13, de trece dígitos, con el último como dígito verificador.
También se lo llama: EAN-13, código de peso variable.
En un comercio, el código de barras hace una sola cosa, y la hace muy bien: convierte la identificación de un producto en un gesto de medio segundo. Todo lo demás —precio, stock, costo— vive en el sistema, no en el código.
Los productos sin código de fábrica se resuelven con un código interno propio: lo genera el sistema, se imprime en una etiqueta y se escanea igual. Es lo habitual en ferretería, bazar y todo lo que se vende suelto.
Aparte están los códigos de peso variable, los que imprime una balanza. Esos no identifican solo al producto: llevan el peso adentro, así que el número es distinto en cada paquete. Suelen empezar con el dígito 2, siguen con los dígitos del producto (el PLU) y después con los gramos. Un sistema que busca una coincidencia exacta no los encuentra nunca: tiene que saber qué parte del código es el producto y qué parte es la cantidad.
Un ejemplo
Cómo lo resuelve La Cajita
El patrón del código de balanza se configura en ajustes —prefijo, dígitos del producto, dígitos de la cantidad y si son gramos o unidades—, así que funciona con Kretz, Systel y cualquier balanza que permita definirlo.